Señales habituales
- Pérdida de potencia o entrada irregular de la sobrealimentación.
- Silbidos, roces o ruidos nuevos al acelerar.
- Humo anormal y aumento del consumo de aceite.
- Aceite en admisión o intercooler por encima de lo esperado.
- Avisos de presión, caudal de aire o control del actuador.
El turbo no siempre es la causa
Lubricación, admisión, escape, inyección, sensores o control electrónico pueden provocar síntomas similares o dañar una unidad nueva. Un diagnóstico profesional evita repetir la avería.
¿Necesitas ayuda con una referencia?Envíanos la placa del turbo, la referencia OEM o los datos del vehículo.